RESUMEN: En el marco de las Jornadas iedu2017 se  van a realizar, durante los tres días, tres talleres de gamificación impartidos por Clara Cordero y Juan Ignacio Cubero . Se trata de una actividad participativa que ejemplifica de forma práctica esta metodología.

DÍA: martes 6,  miércoles 7 jueves 8 de junio de 2017

AULA:  Aula B1.0 ( Aula Rosalind Franklin)

HORA:  Martes 6  de 19:05-20:30 horas, miércoles 8 y Jueves 9 de 16:00-20:00 horas

PONENTES: Clara Cordero y Juan Ignacio Cubero

CENTRO EDUCATIVO: Centros de Formación, IES “Los Castillos” (Alcorcón)

BIOGRAFÍAS:

claraClara Cordero: Maestra de Infantil, diseñadora de experiencias de aprendizaje. Forma docentes, coordina proyectos y gestiona y dinamiza comunidades de aprendizaje. Dedicada especialmente al campo de la gamificación, el “Visual Thinking”, la competencia digital y comunicativa. Escribe en AgoraAbierta. Totalmente en-red-ada.  Coordinadora del proyecto colaborativo No me cuentes historias… ¡Dibújamelas!, Coordinadora de la Comunidad de Gamifica Tu Aula y Editora en Literatil.

Juan Ignacio Cubero:Licenciado en Biología.Publicaciones de Biología de Briófitos entre 1996-1998 Profesor de Biología y Geología desde 1998 12 centros diferentes. Colabora con la Universidad de Murcia y Fundación Telefónica en la experiencia gamificadora ANTARTICA.

Para ponernos un poco en situación Clara nos explica lo que se entiende por gamificación en este artículo

Gamificar es diversidad

Cuando hablo de gamificación uno de los puntos que siempre trato como punto de partida son los tipos de jugadores, para referirme a los alumnos y a la diversidad que puede contener el aula, para permitir la inclusión y los ritmos de todos ellos. Para ello, y dado que utilizo el pensamiento de diseño para prototipar una experiencia gamificada, comenzamos a empatizar con el rol jugador, el propio de los docentes, en lo que resulta una partida a juegos varios que les engancha y sumerge precisamente en el mundo lúdico y en su potencial para el aprendizaje.

Aunque cuesta sacarles de ese momento placentero y retrotraerles a la actividad en la que estamos, todos ellos sacan su cara de jugador y comprueban cómo eran o no eran el tipo de jugador que pensaban. En estas sesiones de “juego” se descubren personalidades varias, mecánicas y dinámicas de la gamificación de las que es interesante tomar conciencia para poder crear nuestra propia experiencia gamificada.

Parece que la definición inicial de la gamificación que planteo al comenzar el curso y que es habitual en los foros relativos a este tema no puede quedarse en el simple: “El uso de elementos de juego en entornos que no son lúdicos”. Sino que debiera complementarse con la parte más personal de los que viven la experiencia desde dentro. A fin de cuentas, la gamificación se centra justo en ellos, en su motivación y todo lo que la misma puede lograr en pro del aprendizaje.

Enseguida veréis a qué me estoy refiriendo.

Comienzo todas las formaciones que imparto hablando de gamificación con una premisa sencilla y clara que pretende no llevar a error a todos los docentes concentrados en el aula mirándome como si se tratara de una clase magistral (nada más lejos de la realidad):

La gamificación no es una receta mágica, no se van a acabar tus problemas en el aula”

Muchas veces, el profesorado que acude a este tipo de cursos, están desalentados por su situación en la escuela, por el fracaso de sus alumnos y buscan la panacea, el santo grial de la enseñanza.

Aquí no lo van a encontrar.

¿Por qué?

Porque todo depende de necesidades, contextos, coherencia y también conocimiento. Y cuando menciono el conocimiento no es sólo el de la materia que se imparte sino también a nivel emocional. La conexión con nuestra realidad en el aula es el factor principal para que la gamificación funcione, siempre y cuando sea necesaria.

Otras veces, el profesorado acude en modo explora-espiatorio. Sienten curiosidad por ver qué es eso que hacen otros profes, donde se divierten tanto y que, encima, parece que funciona (referencia clara a la comunidad de Gamifica Tu Aula). Es lo que tiene que haya docentes tan motivados e ilusionados que transmiten y contagian participación, creatividad y ganas. Para ellos, volvemos a lo mismo. La solución de algunos puede no valer para ti. Tu aula es diferente, tú eres diferente como docente y tus alumnos, sobre todo, son diferentes y viven en diferentes contextos. Aquí no hay matices que valgan, aquí la situación es otra nueva situación y las experiencias cambiarán. Esto no quiere decir que no te inspires o copies procedimientos, pero siempre siendo coherente con tu contexto de aula en su extensión más amplia.

Por último, viene el profesorado que lo hace porque hay que cumplir determinados créditos de formación, pueden o no tener interés alguno en lo que les voy a contar, pero forma parte de su trabajo docente. Aunque a primera vista puede parecer algo preocupante y totalmente descorazonador, quiero ver esa chispa de azar que surge en estas situaciones donde ese docente realmente encuentra algo valioso en el curso, desde la creación de una comunidad de iguales que comparten experiencias y de los que aprender y construir conjuntamente, hasta una estrategia, la gamificación, que ahora se ve como una nueva vía exploratoria en el aula o una nueva oportunidad de que la vocación regrese con fuerza.

Si os fijáis veréis que estas clasificaciones que he realizado son otra manera de contemplar el rol jugador de cada docente. Estas son las caras que percibimos desde fuera, sin realmente conocer a ninguno de ellos, y que cuando se han sentado a jugar en la fase inicial del curso logra desenmascararles. Los hay que, durante la charla, que suele ser a última hora de la tarde tras la jornada laboral están ya medio dormidos, los hay que muestran interés, pero es en el momento de jugar cuando vemos cómo se comportan de manera natural.

En ese momento no importan ni los créditos, ni las panaceas, ni el espionaje. Sólo importa el juego. Han centrado toda su atención en descubrir el juego que les propongo, comenzar y soltarse.

En algunos vemos su toque killer (¡hay más de los que creemos!!), en otros simplemente se dejan llevar por el grupo (aquí los socializadores, no disruptivos), otros deciden cambiar o reorientar las reglas porque no les convence mi propuesta y las adaptan (exploradores en grado máximo) y otros preguntan constantemente cómo se consiguen los puntos para saber quién gana al final (triunfadores, perfeccionistas que necesitan conocerlo todo del juego). El cansancio desaparece, las partidas se alargan y nadie quiere volver a escuchar pasivamente. Este es el poder transformador del juego.

Veis ahora, todo está en los juegos.

Contempla una sala de docentes jugando y estarás contemplando la diversidad de tu aula.

Porque la motivación, base de la gamificación, forma parte de nosotros como personas.

Ahora, sólo queda prototipar una experiencia que permita progresar en todas direcciones, emocionales y currículares a partir de lo que hemos visto. ¿Qué quieren los que van a vivir mi experiencia? ¿Cómo puedo lograr que sea memorable? ¿De qué manera y qué van a aprender con ella?

Comienza a gamificar….

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